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Ansiedad ante la EBAU: cómo acompañar a tu hijo/a

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La EBAU es uno de los momentos de mayor presión en la vida de un adolescente, y la ansiedad ante el examen es más habitual de lo que parece. Como familia, tu papel es clave: bien acompañado, el estudiante afronta la prueba con más serenidad; mal gestionado, la presión puede pasarle factura. Esta guía ofrece pautas concretas para acompañar a tu hijo o hija sin añadir estrés.

Reconoce las señales

La ansiedad ante la EBAU puede manifestarse de varias formas: problemas de sueño, irritabilidad, bloqueos al estudiar, quejas físicas (dolor de cabeza o de estómago), o el extremo contrario, evitar el estudio por miedo a no estar a la altura. Detectar estas señales a tiempo permite actuar antes de que se intensifiquen. No las confundas con «vagancia»: muchas veces son el síntoma, no la causa.

Qué ayuda (y qué no)

  • Sí: transmitir calma. Tu hijo capta tu nivel de tensión. Si tú dramatizas la EBAU, su ansiedad sube; si la sitúas como un paso importante pero superable, baja.
  • Sí: cuidar lo básico. Sueño, alimentación y descansos. Estudiar agotado o sin dormir es contraproducente.
  • No: comparar. «Tu prima sacó un 13» no motiva, presiona. Cada alumno tiene su ritmo y sus objetivos.
  • No: hablar solo de notas. Recuerda que hay vías alternativas (otra convocatoria, FP, repetir nota) y que un mal día no define el futuro.

Ayúdale a organizarse

Buena parte de la ansiedad nace de la sensación de descontrol. Un plan de estudio realista —con objetivos diarios alcanzables y descansos— da sensación de avance y reduce el agobio. Practicar con exámenes oficiales en condiciones reales también ayuda: cuanto más familiar es el formato, menos asusta. Tienes recursos en la guía de cómo preparar la selectividad.

La semana del examen

Los últimos días, prioriza el repaso sobre el contenido nuevo y, sobre todo, el descanso. Prepara con tu hijo la logística (documentación, material, cómo llegar a la sede) para que no haya sorpresas. Y recuérdale algo importante: ha trabajado meses para esto, y un poco de nervios el día del examen es normal e incluso útil. La noche anterior, mejor descansar que empollar.

Cuándo buscar ayuda

Si la ansiedad es intensa y persistente —bloqueos graves, crisis, insomnio prolongado— conviene consultar con el orientador del instituto o con un profesional. No es exagerar: la salud emocional del alumno es la base de todo lo demás. Y un buen apoyo académico, que dé seguridad en las materias, también reduce la ansiedad; tienes opciones en clases particulares en Mérida.

Acompañar la EBAU es, sobre todo, transmitir calma y estructura. Cuida el descanso, evita las comparaciones, ayúdale a organizarse y recuérdale que un examen no define quién es. Esa serenidad es el mejor regalo en estas semanas.

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